A principios del mes de octubre se inició una nueva intervención dentro del Programa Experiencial "Aljar", la recuperación y mejora de la subida del Calvario. Se trata de un de un espacio muy simbólico en la localidad y un camino muy transitado por vecinos, visitantes y personas que disfrutan del entorno natural, pero que en los últimos años había sufrido un deterioro notable. La erosión, las escorrentías y el uso continuado habían provocado desniveles, zonas resbaladizas y un aspecto general poco acogedor.
Desde el primer día, esta actuación se concibió como un esfuerzo colaborativo entre los grupos de albañilería y jardinería, que han trabajado codo con codo. El primer paso consistió en retirar una a una todas las piedras que conformaban el firme del sendero, las cuales se encontraban desordenadas, hundidas o desplazadas por la lluvia. Esta limpieza inicial conllevó también la excavación y nivelación del subsuelo, un proceso clave para garantizar el desagüe natural y evitar futuros encharcamientos o desprendimientos.
Con el terreno ya nivelado, se preparó una mezcla en seco de cemento y arena que serviría como lecho para recolocar las mismas piedras retiradas previamente. La idea no solo era reutilizar los materiales originales, sino hacerlo con un enfoque mucho más técnico y ordenado.
Uno de los aspectos más especiales del proyecto ha sido la incorporación de detalles decorativos elaborados a mano por el propio equipo. Se han diseñado y plasmado dibujos temáticos inspirados en los elementos identitarios del monte Calvario y su entorno. Estas pequeñas intervenciones convierten el camino en un recorrido más agradable y lleno de personalidad.
Al dejar el terreno completamente preparado, se ha establecido una base más estable y segura sobre la cual reconstruir el camino. Cada piedra fue colocada manualmente, cuidando la continuidad del firme, el tipo de pisada y la integración con el entorno. Este trabajo prácticamente artesanal ha permitido que el camino no solo sea más cómodo y seguro, sino también más atractivo para quienes lo recorren.
Además, se han creado zonas diferenciadas mediante la instalación de bordillos, pequeños tramos de escalones y líneas visuales que guían el paso, facilitan la accesibilidad, y mejorar la evacuación de aguas, evitando fuertes escorrentías.
El resultado de estas semanas de trabajo es un sendero completamente renovado, más seguro, más funcional y con un valor estético que antes no tenía. Ahora, pasear por el camino del Calvario no solo deja de ser un “calvario”, sino que se convierte en una experiencia agradable para cualquiera que quiera disfrutar del entorno.
Con esta obra, se siguen cumpliendo los objetivos del Programa Experiencial "Aljar", aprender trabajando, mejorar los espacios públicos del municipio, aportando un beneficio real a la localidad.



