Desde finales de julio, el alumnado de ambas especialidades del Programa Experiencial “Aljar” ha comenzado a realizar sus primeras prácticas conjuntas en la calle Castillo, una de las vías más emblemáticas del casco urbano de Alcorisa. El objetivo de estos trabajos es dar nueva vida a sus muros, jardineras y escaleras de conexión con la calle Alta Castillo, embelleciendo el entorno y mejorando la imagen de este punto tan transitado del municipio.
Las prácticas se han centrado en la restauración de las paredes deterioradas. Primero, se procedió a la limpieza de las superficies para eliminar restos de polvo y materiales sueltos. A continuación, se aplicó una capa fina de mortero de agarre, que facilita la adherencia del trabajo posterior.
Sobre esta base se colocó una malla de refuerzo, fijada con tacos y taladro, para asegurar mayor solidez. Una vez preparada la superficie, se añadió una capa gruesa de mortero, que permitió trabajar el diseño decorativo.
Con espátulas, cuchillos, moldes y rodillos especiales, el alumnado fue dando forma al material para crear un acabado que simula piedra natural y troncos de madera, logrando un efecto realista y estético. Finalmente, se aplicaron tonos blancos y negros con pintura y silicato, que aportaron textura y un aspecto envejecido similar al de los muros de piedra antiguos.
Además de los muros, también se han limpiado y preparado las jardineras, que en próximas semanas serán replantadas con nuevas especies vegetales, aportando frescura y color al entorno. El trabajo se completó con la renovación de barandillas, que fueron pintadas nuevamente para mejorar tanto la estética como la protección del hierro.
Todo este trabajo se ha llevado a cabo bajo la supervisión del equipo directivo y docente, quienes han guiado al alumnado en el uso de las herramientas, las mezclas adecuadas y las técnicas de acabado. Se emplearon materiales como cemento, mortero especial tipo ESTonetex y silicato, además de la maquinaria y herramientas propias de una obra de este tipo (mezcladora, paletas, radiales, andamios, etc.).
Aunque los avances ya son visibles, las prácticas en la calle Castillo aún continuarán tras la pausa estival. De este modo, muy pronto vecinos y visitantes podrán disfrutar de un entorno renovado, con muros que evocan la piedra antigua, barandillas recuperadas y jardineras llenas de vida.
El trabajo en equipo de ambas especialidades —albañilería y jardinería— está contribuyendo a transformar este rincón del pueblo y a la vez proporcionar al alumnado una experiencia práctica enriquecedora, aplicando lo aprendido en formación a un proyecto real que beneficia a la población local.



