El martes 2 de septiembre el grupo de albañilería del Programa Experiencial “Aljar” tuvo la oportunidad de participar en un enriquecedor módulo de formación complementaria sobre Economía Circular, impartido por el director-docente del proyecto. Una jornada que permitió ampliar conocimientos, reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y entender por qué es tan urgente cambiar el modelo económico actual.
La economía circular es un modelo económico sostenible e innovador que busca reducir al mínimo el uso de recursos naturales y la generación de residuos. A diferencia del sistema lineal tradicional —basado en “extraer, producir y desechar”—, este enfoque propone mantener los materiales y productos en uso el mayor tiempo posible, generando nuevos ciclos productivos a través de la reutilización, la reparación y el reciclaje.
Aunque pueda parecer un concepto reciente, en realidad se trata de una práctica que ya aplicaban antiguas civilizaciones. El cobre, el bronce o el estaño, por ejemplo, se reciclaban y reutilizaban en herramientas y objetos de uso cotidiano como estrategia de supervivencia. Hoy, sin embargo, la economía circular cobra una relevancia especial por el enorme impacto ambiental de los modelos de producción y consumo actuales.
Uno de los aprendizajes más valiosos de este módulo fue la evolución del conocido principio de las 3R (Reducir, Reutilizar, Reciclar) hacia las 7R de la economía circular, que nos ofrecen una visión más profunda y completa:
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Rediseñar los productos para que tengan mayor durabilidad.
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Reducir el consumo de recursos y energía.
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Reutilizar materiales y objetos en lugar de desecharlos.
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Reparar lo que se estropea para alargar su vida útil.
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Renovar productos para darles una segunda oportunidad.
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Recuperar materiales que aún pueden aprovecharse.
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Reciclar transformando los residuos en nuevos recursos.
- Ambientales: reducción de residuos, conservación de los ecosistemas y disminución de la huella de carbono.
- Económicos: impulso a la innovación, generación de empleo verde y crecimiento sostenible.
- Sociales: fomento de la educación ambiental, creación de hábitos de consumo responsable y mejora de la calidad de vida.
Sin embargo, este cambio también plantea importantes desafíos:
- La transformación profunda de los sistemas de producción y consumo (empresas).
- La necesidad de modificar hábitos de compra y uso en la ciudadanía (consumidores y usuarios).
- La importancia de integrar la economía circular en la educación y en la cultura empresarial (administraciones públicas).
- IKEA: con su compromiso circular 2030, centrado en el uso de materiales reciclados, reutilización y reventa de productos.
Patagonia: pionera con su programa Worn Wear, que fomenta la reparación y el reciclaje de prendas, además de campañas de consumo responsable como “Don’t buy this jacket”.
Ámsterdam: referente mundial con su ambiciosa Estrategia de Ciudad Circular 2020-2025, que busca reducir a la mitad el uso de recursos vírgenes en la próxima década.
Solo a través de un compromiso colectivo y global podremos construir una economía verdaderamente regenerativa, beneficiosa para las personas y respetuosa con nuestro planeta.


